De rodillas por nuestra juventud: Diócesis de Nezahualcóyotl inicia 40 días de oración por el Preseminario 2026
Con la mirada puesta en el futuro de nuestra Iglesia local y el corazón profundamente abierto a la gracia divina, la Dimensión de Pastoral Vocacional de nuestra diócesis ha lanzado una convocatoria urgente y fraterna : unirnos en una intensa jornada de 40 días de oración en preparación para el Preseminario 2026, el cual se llevará a cabo del 19 al 26 de julio.
Esta gran cadena de fe y comunión eclesial comenzará formalmente este martes 9 de junio y culminará el sábado 18 de julio. Una iniciativa que nos recuerda que las vocaciones no se fabrican con planes de escritorio, sino que se consiguen suplicando al Cielo.
Un tiempo de preparación bíblica y espiritual
El Padre Erik Armando Vázquez Rivera, coordinador de la Dimensión Vocacional, nos invita a profundizar en el significado místico de este periodo.
En la Sagrada Escritura, el número 40 no es una simple medida cronológica; representa el tiempo de la disposición, la purificación y la transformación indispensables para que Dios manifieste su poder o inaugure una gran misión.
Al sumarnos a estos 40 días, sintonizamos nuestra vida diocesana con los grandes hitos de la Historia de la Salvación:
- El encuentro en la cumbre: Como Moisés en el Sinaí, permaneciendo en la presencia divina para recibir la Alianza.
- El alimento para el camino: Como Elías marchando hacia el Horeb, sostenido por el pan del Cielo para escuchar al Señor en la brisa suave.
- La victoria en el desierto: Como Jesús, quien a través del ayuno y la oración se preparó antes de anunciar el Reino.
- La espera del Espíritu: Como los discípulos con el Resucitado, siendo confirmados en la fe antes de ser enviados al mundo.
Este itinerario pretende ser nuestro propio "monte" y "desierto" comunitario, un espacio sagrado donde nos preparamos espiritualmente para que acontezca un milagro en el corazón de nuestra juventud.
Tres intenciones frente al altar
La convocatoria está dirigida de manera especial a sacerdotes, religiosas, coordinadores de dimensiones de pastoral, monaguillos, agentes vocacionales y a toda persona de buena voluntad. Nuestra oración diaria durante este tiempo se sostendrá firmemente sobre tres columnas de intercesión:
- Por la asistencia: Para que el Espíritu Santo venza los miedos, las dudas y los obstáculos de los adolescentes y jóvenes llamados a vivir esta experiencia, encendiendo en ellos un deseo ardiente de asistir.
- Por una respuesta generosa: Rogando para que el Señor encuentre corazones dóciles, valientes y dispuestos a dar un "Sí" alegre a su voz.
- Por nuestros sacerdotes acompañantes: Encomendando de manera especial la sabiduría, el discernimiento y la paternidad espiritual de los pastores que guiarán y escucharán a los muchachos durante esa semana decisiva.
¿Cómo participar? El Ramillete Espiritual Digital
Para hacer visible nuestra comunión, la dinámica se vivirá bajo la modalidad de ramillete espiritual con una particularidad muy pedagógica: en lugar de anotar los ofrecimientos al inicio, cada participante registrará cada sábado (13, 20, 27 de junio; 4, 11 y 18 de julio) las oraciones, sacrificios o eucaristías que efectivamente haya ofrecido durante la semana que concluye.
La Pastoral Vocacional ha puesto a disposición un enlace digital (formulario de Google) para recopilar estos dones. El fruto acumulado de este esfuerzo colectivo se dará a conocer públicamente en las redes sociales de la diócesis el domingo 19 de julio a las 12:00 horas, marcando el inicio espiritual del Preseminario.
"La Pastoral Vocacional se hace, ante todo, de rodillas"
Esta frase, compartida por el Padre Erik Vázquez en su exhortación, resume la esencia del periodismo pastoral que hoy nos convoca. El éxito de este Preseminario no dependerá de nuestras perfectas estrategias humanas, sino, sobre todo, de la fuerza de nuestra oración comunitaria.
Bajo el amparo y la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de las Vocaciones, iniciemos este camino con fe y perseverancia.
Es hora de responder con generosidad al mandato evangélico: «Rueguen, por tanto, al Dueño de la cosecha que envíe trabajadores a sus campos» (Lc 10, 2).
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