Jóvenes respondieron al llamado de Dios en el Campamento Vocacional Femenino 2026
“Atrévete a decir Sí” fue el espíritu que animó a las once jóvenes que participaron en el Campamento Vocacional Femenino, realizado los días 20 y 21 de junio en las instalaciones del Colegio Nezahualcóyotl de las Hermanas Misioneras del Perpetuo Socorro, organizado por la Dimensión de Pastoral Vocacional de nuestra Diócesis.
Este encuentro tuvo como objetivo propiciar un encuentro personal con Jesucristo que ayudara a las participantes a descubrir, profundizar y discernir su Vocación, reconociendo el llamado único que Dios les hace a la santidad y al servicio, mediante la oración, la convivencia fraterna, la reflexión y el acompañamiento vocacional, para responder con generosidad y alegría al proyecto de amor que Él tiene para sus vidas.
La jornada comenzó con el recibimiento de las participantes y diversas dinámicas de integración que favorecieron un ambiente de confianza y fraternidad. Posteriormente, se realizó la oración inicial, dando gracias a Dios por la generosa respuesta de las jóvenes que aceptaron la invitación y poniendo en sus manos el desarrollo de este campamento, para que se convirtiera en una luz que iluminara su proceso de discernimiento vocacional.
Durante el primer día, las participantes reflexionaron sobre dos temas fundamentales: la Vocación Humana y la Vocación Cristiana, descubriendo que cada persona ha sido pensada y amada por Dios desde siempre, y que la vida no es fruto de la casualidad, sino expresión del sueño y del amor del Padre para cada uno de sus hijos. Los espacios formativos estuvieron acompañados de momentos de convivencia, juegos, alimentos compartidos y la proyección de películas que favorecieron la reflexión y el diálogo.
Uno de los momentos más significativos fue la fogata vocacional realizada durante la noche del sábado. Entre cantos, dinámicas, alegría y fraternidad, las jóvenes pudieron experimentar la belleza de caminar juntas en la fe, fortaleciendo la amistad y compartiendo la alegría propia de quien se sabe amado y llamado por Dios.
El domingo inició con ejercicios de activación física y, como centro de la jornada, un momento de oración que permitió a las participantes comenzar el día poniendo su corazón en las manos del Señor. Más tarde recibieron el tema sobre las Vocaciones específicas, profundizando en las diversas formas en las que Dios llama a servir dentro de la Iglesia.
Las jóvenes tuvieron también la oportunidad de conocer más de cerca el carisma y la misión de dos comunidades religiosas que acompañaron el encuentro: las Hermanas Misioneras del Perpetuo Socorro y las Hermanas Clarisas, quienes compartieron con generosidad la riqueza de su vida consagrada y su experiencia de seguimiento a Cristo.
Posteriormente se realizó un enriquecedor Panel Vocacional, en el que participaron un matrimonio, un laico comprometido, dos religiosas y un sacerdote. A través de sus testimonios, compartieron cómo descubrieron el llamado de Dios, los desafíos que enfrentaron durante su discernimiento y las alegrías que han encontrado al responder con fidelidad a su vocación. Este espacio permitió a las jóvenes expresar sus inquietudes y dialogar de manera cercana con quienes ya recorren distintos caminos vocacionales dentro de la Iglesia.
Como culmen del encuentro, se celebró la Santa Eucaristía, presidida por el Pbro. Erik Armando Vázquez Rivera, responsable de la Dimensión de Pastoral Vocacional de nuestra Diócesis, acompañado por los cantos del Coro Santa Cruz. La celebración se convirtió en un profundo momento de encuentro con Cristo, de fraternidad y de renovación del compromiso de vivir con generosidad la vocación a la que cada uno es llamado. Durante su homilía, dirigió a las jóvenes una profunda reflexión sobre el camino del discernimiento vocacional, invitándolas a dejarse interpelar por algunas de las preguntas más importantes de la vida espiritual: ¿Qué quieres? ¿Qué deseas? ¿Qué buscas? ¿Qué mueve tu corazón? Señaló que estas preguntas acompañan a toda persona que desea crecer en su relación con Dios y descubrir el proyecto que Él tiene para su vida.
Asimismo, destacó la importancia de afrontar los miedos que suelen surgir al momento de tomar decisiones trascendentales. Recordó que muchos procesos vocacionales pueden verse frenados por el temor, pero animó a las participantes a confiar en el Señor y a no permitir que el miedo les impida avanzar hacia aquello a lo que Dios las llama. En este sentido, las exhortó también a no tener miedo de equivocarse, pues los errores forman parte del crecimiento humano y espiritual; lo importante es aprender de ellos y seguir caminando con humildad y confianza.
El presbítero explicó que Dios conoce y ama la vocación de cada persona, pero que normalmente la va revelando poco a poco, conforme cada uno madura y fortalece su corazón. Comparó este proceso con el crecimiento de un niño, que necesita tiempo para desarrollarse antes de recibir alimentos más sólidos, recordando que el discernimiento requiere paciencia, formación y apertura a la gracia.
Al reflexionar sobre el éxito y el fracaso, invitó a las jóvenes a mirar más allá de los criterios que propone el mundo. Recordó que el verdadero fracaso no consiste en carecer de dinero, reconocimiento o popularidad, sino en vivir alejados de Dios y pasar por esta vida sin haber aprendido a amar ni a dejarse amar. De igual manera, subrayó que el amor auténtico no es una simple emoción o un ideal romántico, sino una entrega cotidiana que exige aprender a valorarse, respetarse y ofrecer la propia vida por los demás, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Finalmente, animó a las participantes a no vivir condicionadas por las expectativas ajenas, incluso cuando estas provengan de las personas más cercanas. Las invitó a confiar plenamente en el Señor y a dar el salto de fe necesario para responder a su llamado, convencidas de que los planes de Dios son siempre camino de plenitud, alegría y verdadera realización.
Después de compartir los alimentos, se agradeció a las participantes su entusiasmo, apertura y disposición para vivir cada una de las actividades propuestas. El campamento concluyó con una oración final, encomendando a Dios el regreso seguro de todas las asistentes y pidiendo que las semillas sembradas durante estos días continúen dando fruto en sus corazones.
La Dimensión de Pastoral Vocacional agradece de manera especial a las Misioneras Laicas del Perpetuo Socorro, cuyo servicio y entrega fueron fundamentales para la realización de este encuentro; a los Coordinadores de Monaguillos, Karina, Minerva y Osvaldo por su apoyo en la recepción, dinámicas, donación de materiales y alimentos; al Pbro. René Villanueva, por su cercanía y colaboración; al Coro Santa Cruz, por animar la celebración eucarística; al matrimonio de Beatriz y Jesús que compartió su testimonio vocacional; a las Hermanas Clarisas por todo el apoyo en estos dos días y a todo el equipo de la Pastoral Vocacional, por su disponibilidad y compromiso al servicio de las vocaciones.
Este campamento ha sido una muestra de que Dios continúa llamando a los jóvenes de nuestra Iglesia Diocesana. Con alegría y esperanza seguimos sembrando en sus corazones la certeza de que cada vida tiene una misión y que vale la pena escuchar la voz del Señor que sigue diciendo: “Ven y sígueme”.
Redacción: Anel Olivera López, miembro del Equipo de la Pastoral Vocacional.
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