La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe celebró con fe y alegría la Asunción de la Santísima Virgen María
Publicado el 16 Aug 2025 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)
Col. Las Antenas, 14 y 15 de agosto de 2025
La comunidad parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe se unió en oración y júbilo para celebrar la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, con una serie de actividades que fortalecieron la fe y la vida familiar.
La “noche de velitas”
El 14 de agosto, víspera de la solemnidad, se llevó a cabo la tradicional “noche de velitas”, donde familias enteras se congregaron en el templo parroquial. Con vela en mano, se rezó el Santo Rosario a las 7:00 p.m., iluminando poco a poco la casa de Dios como signo de la fe, la esperanza y el amor que brotan de la pureza y el amor de María. El ambiente estuvo marcado por un profundo recogimiento y la alegría de compartir la fe en comunidad.
Solemne Eucaristía y sacramentos
El día 15, fiesta litúrgica de la Asunción, se celebró la Santa Misa Solemne en honor de la Virgen María. En esta ocasión, tres niñas del catecismo de la comunidad recibieron el Sacramento del Bautismo, un signo visible de la vida nueva que Cristo concede y que la Iglesia, bajo el amparo de María, sigue transmitiendo con gozo.
Al concluir la celebración, se realizó un emotivo momento de consagración de las familias a Cristo por medio de la Santísima Virgen María, poniendo bajo su amparo los hogares de la comunidad, para que vivan en la fe, la unidad y el amor.
La homilía: María, signo de esperanza
Durante la homilía, el padre Julio César, se recordó que la Asunción es un misterio que llena de alegría a toda la Iglesia, porque en María se cumple la promesa de Dios de llevarnos a la gloria. El párroco explicó:
“María brilla ante el Pueblo de Dios como señal de esperanza y de consuelo. Ella nos enseña que la vida no termina en la tumba, sino que está llamada al cielo. Celebrar su Asunción es renovar nuestra esperanza: aprender de ella a decir ‘sí’ a Dios cada día, y confiar que un día también nosotros veremos el rostro luminoso de Cristo”.
Con estas palabras, la comunidad renovó su confianza en la intercesión de la Virgen María, Madre y modelo de la Iglesia, y se comprometió a vivir la fe con alegría, sabiendo que el cielo está abierto para quienes siguen a Cristo con fidelidad.