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✦ Diócesis de Nezahualcóyotl ✦

30 años de fidelidad a la Palabra y al Pueblo de Dios

Publicado el 02 Jul 2025 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

El pasado 29 de junio de 2025, el Pbro. Edgar Joaquín Cruz Arauz celebró con gozo y profunda gratitud 30 años de vida sacerdotal, una vida marcada por el amor a la Palabra de Dios, el estudio serio de las Sagradas Escrituras —ámbito en el que se ha especializado como Licenciado— y sobre todo por una entrega generosa al servicio del Evangelio y de su comunidad parroquial: San José Obrero.

 

Su cercanía, su escucha atenta, su profunda espiritualidad bíblica y su estilo pastoral han sido motor de renovación y transformación en la vida parroquial, ayudando a muchos fieles a descubrir el rostro vivo de Cristo en las Escrituras y en la vida cotidiana. Su ministerio ha sido testimonio de que la Palabra de Dios, cuando se acoge con humildad, transforma corazones, comunidades y estructuras.

 

Una celebración marcada por la gratitud... y la memoria

Esta celebración jubilar estuvo también marcada por la ausencia física de un hermano y amigo entrañable: el Pbro. Fernando Velázquez García, quien fue llamado a la presencia de Dios el pasado 11 de abril de 2025. Ordenado también en junio de 1995, el Padre Fernando compartió con el Padre Edgar no solo el camino de formación sacerdotal, sino una profunda amistad y una visión común del ministerio como entrega, servicio y amor a la Iglesia.

 

Ambos comenzaron juntos este camino, y aunque ahora sus trayectorias se han separado por la eternidad, el recuerdo del P. Fernando estuvo presente en esta celebración, en la memoria del corazón y en la oración agradecida de todos aquellos que lo conocieron.

 

Más que años, es una vida ofrecida

Treinta años de ministerio no son solo una cifra, sino una historia de fidelidad diaria, de luchas y victorias, de entrega silenciosa y constante. A ellos se suman también los años de formación, discernimiento y preparación. En total, una vida ofrecida al Señor por el bien del Pueblo de Dios.

 

Hoy, como Iglesia diocesana, nos unimos al gozo del Padre Edgar y damos gracias a Dios por su vocación, por su testimonio y por su incansable amor a la Palabra. Y con el corazón lleno de esperanza, encomendamos al P. Fernando a la misericordia del Padre, seguros de que su entrega no fue en vano y que su intercesión ahora acompaña el caminar de su amigo y hermano en el ministerio.

 

Que esta conmemoración nos impulse a valorar, orar y acompañar más profundamente a nuestros sacerdotes, verdaderos pastores según el corazón de Cristo.

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