“Que tu ministerio sea una visita de Dios”
Publicado el 24 Jun 2025 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)
Reflexión a partir de la homilía del Papa León XIV en la ordenación sacerdotal del 31 de mayo de 2025
Basílica de San Pedro – Fiesta de la Visitación de la Virgen María
En la mañana del sábado 31 de mayo, memoria litúrgica de la Visitación de la Virgen María, el Papa León XIV presidió en la Basílica de San Pedro la Santa Misa con el rito de ordenación sacerdotal de un grupo de nuevos presbíteros. La homilía, pronunciada durante la liturgia, fue sencilla y directa, pero profundamente espiritual, ofreciendo no solo palabras de aliento a los nuevos sacerdotes, sino también una rica meditación para todos los que ya caminamos en el ministerio o discernimos la llamada.
El Santo Padre partió de la imagen central de la liturgia del día: María que, tras recibir el anuncio del ángel, “se puso en camino y fue aprisa a la montaña” (Lc 1,39). Desde ahí, propuso a los sacerdotes tres verbos que resumen la espiritualidad ministerial: acoger, ponerse en camino y permanecer.
Tres verbos para el sacerdote
1. ACOGER
El Papa recordó que el sacerdote es antes que nada un hombre visitado por Dios, un corazón que ha acogido la Palabra y la ha dejado transformar su interior. “No se puede ser portador de Cristo sin haberlo recibido verdaderamente”, dijo. Y añadió: “El primer gesto sacerdotal es dejarse encontrar, dejarse tocar por Dios”.
→ Pregunta para meditar:
¿Cómo está mi capacidad de acoger la presencia de Dios en mi vida diaria? ¿Mi oración diaria es un encuentro real o un simple deber?
2. PONERSE EN CAMINO
Inspirado en María que no se queda con la gracia recibida sino que se levanta y corre al encuentro de su prima, el Papa exhortó a los nuevos sacerdotes —y con ellos a todos nosotros— a no instalarse en la comodidad. “El ministerio sacerdotal no es un estatuto, sino una misión dinámica. No es una posición social, sino una vocación para salir al encuentro de los demás”.
→ Pregunta para meditar:
¿Estoy dispuesto a ‘salir de prisa’ al encuentro de los que más me necesitan? ¿Qué realidades concretas de mi parroquia o entorno estoy descuidando por comodidad o rutina?
3. PERMANECER
Finalmente, el Santo Padre subrayó la necesidad de permanecer con el pueblo, acompañar, sostener, escuchar, llorar con los que lloran y alegrarse con los que se alegran. “El sacerdote no es un visitante ocasional, es un hermano permanente”, expresó. “Sean pastores con olor a oveja, sí, pero también con olor a hogar, a permanencia, a fidelidad cotidiana”.
→ Pregunta para meditar:
¿Mi presencia en la vida de la comunidad es realmente significativa? ¿Soy un pastor cercano o más bien un funcionario religioso?
Un ministerio que es visita de Dios
Con profunda belleza, el Papa concluyó que todo sacerdote está llamado a ser como María en la Visitación: una visita de Dios para los demás. No una figura lejana, sino un signo de la ternura divina. Y exclamó:
“Cuando el pueblo de Dios ve llegar a un sacerdote, debería poder decir: ‘Dios me ha visitado’.”
Esta frase puede y debe interpelar nuestra vida sacerdotal. ¿Somos nosotros, en verdad, una visita de Dios? ¿Nuestra mirada, nuestra palabra, nuestro servicio, llevan consuelo, alegría, esperanza?
Cinco puntos para renovar nuestro ministerio
1. Volver al primer amor. Redescubrir la alegría del día de nuestra ordenación, cuando respondimos “sí” al Señor con todo el corazón.
2. Cultivar el silencio interior. Solo el que escucha puede hablar con autoridad; solo el que ora puede sostener a los demás.
3. Revisar nuestra cercanía con la gente. ¿Dónde están los pobres, los jóvenes, los alejados en nuestra agenda y corazón?
4. Evitar el activismo vacío. Servir no es correr sin rumbo, sino actuar con sentido, desde Cristo.
5. Mirar a María. Ella, humilde servidora del Señor, nos enseña cómo vivir el “hágase” con prontitud y alegría.
Conclusión
El ministerio sacerdotal, como decía San Juan Pablo II, es “don y misterio”. La homilía del Papa León XIV nos ayuda a redescubrir su belleza sencilla y exigente. Renovemos nuestra entrega. Volvamos a correr con alegría, como María, con el corazón encendido por la visita del Señor.
Lee la homilía completa en:
Santa Misa con ordenaciones presbiterales