Inicio - Acontecer Diocesano
✦ Diócesis de Nezahualcóyotl ✦

Homilía – Vigilia Pascual

Publicado el 04 Apr 2026 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

“Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo”.

Esta promesa del profeta Ezequiel no es una idea bonita… es una realidad que esta noche se cumple. La Vigilia Pascual no es solo un recuerdo: es el momento en que Dios vuelve a hacer nuevas todas las cosas… también a nosotros.

 

A lo largo de esta noche hemos recorrido la historia de la salvación. Hemos visto cómo Dios nunca abandona, cómo guía, cómo salva. Pero todo culmina aquí: en el sepulcro vacío.

 

“No está aquí; ha resucitado”.

Este anuncio no es solo para las mujeres del Evangelio. Es para nosotros. Para nuestras vidas concretas. Para nuestras luchas reales.

 

Porque todos cargamos algo: miedos, heridas, cansancio, pecados, situaciones que parecen no tener salida… Y muchas veces, como el mundo, pensamos que la última palabra la tiene la oscuridad.

 

Pero esta noche tiene algo diferente: todo nos dice que Dios siempre tiene la última palabra, y esa palabra es una Palabra de Vida.

 

San Pablo lo expresa con fuerza: “Si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con Él”. Aquí está el corazón de la Pascua: no solo Cristo resucitó… nosotros estamos llamados a resucitar con Él. Y esto no es teoría. Es vida concreta.

 

Resucitar significa:

 

Por eso esta noche tiene un signo central: el bautismo. “Por el bautismo fuimos sepultados con Él… para llevar una vida nueva”. Hoy no solo recordamos nuestro bautismo, lo renovamos.

 

Y aquí hay que ser muy claros: la gracia de Dios no se ha ido… pero muchas veces nosotros sí nos hemos alejado. Nos hemos acostumbrado a vivir con un “corazón de piedra”: duro, indiferente, cansado, dividido. Y Dios insiste: “Yo quiero darte un corazón de carne”. Un corazón que sienta, que ame, que crea, que vuelva a empezar. Esta noche no puede quedarse en una emoción bonita. La Pascua se tiene que notar en la vida.

 

¿Cómo vivir esta vida nueva?

 

Un pequeño paso, pero real. Ahí comienza la resurrección. No vivamos como si Cristo no hubiera resucitado. Un cristiano triste, sin esperanza, sin fe viva… es un cristiano que no ha entendido la Pascua.

 

Hermanos, esta noche no es para quedarse en silencio… ¡es una noche para proclamar, para cantar, para alegrarse! Porque no celebramos una idea, ni un recuerdo… celebramos una victoria real: la victoria de Cristo sobre el pecado, sobre el mal y sobre la muerte.

 

Hoy la oscuridad ha sido vencida.
Hoy la esperanza ha renacido.
Hoy Dios nos abre de nuevo el camino.

 

Y por eso, que nuestro corazón no se quede igual, que nuestra fe no sea tibia, que nuestra vida grite lo que esta noche celebramos. Los invito a que lo proclamemos juntos, con fe, con alegría, con toda el alma:

 

¡Cristo ha resucitado!
¡Verdaderamente ha resucitado!

 

Otra vez, con más fuerza:

¡Cristo ha resucitado!
¡Verdaderamente ha resucitado!

 

Y que este grito, por medio de nuestras buenas obras, resuene con gran fuerza en nuestra casa, en nuestra vida, en nuestro corazón. Porque si Cristo ha resucitado… todo puede comenzar de nuevo.

 

Por: Pbro. Julio César Ponce García

Compartir esta nota en redes sociales: Volver al inicio