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Arzobispo Fulton Sheen: el comunicador de la fe que será elevado a los altares

Publicado el 25 Mar 2026 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

En un tiempo marcado por grandes transformaciones culturales y sociales, la Iglesia se prepara para reconocer oficialmente la santidad de uno de los comunicadores más influyentes del siglo XX: el arzobispo Peter John Sheen (Fulton Sheen por el apellido de su madre), cuya beatificación está prevista para el próximo 24 de septiembre de 2026 en San Luis, Estados Unidos, según ha dado a conocer el Dicasterio para las Causas de los Santos.

 

La celebración será presidida por el cardenal Luis Antonio G. Tagle como representante del Santo Padre, en un acto que marcará un momento significativo para la Iglesia universal, especialmente en el ámbito de la evangelización a través de los medios de comunicación.

 

Un comunicador que vivía lo que anunciaba

Fulton Sheen no fue simplemente un hombre de talento mediático. Su presencia en radio y televisión —en programas como “Life is Worth Living” (“La vida vale la pena vivirse”)— alcanzó a millones de personas en Estados Unidos y más allá, en una época en la que los medios comenzaban a moldear la cultura contemporánea.

 

Sin embargo, su verdadero impacto no radicaba únicamente en su elocuencia, sino en la autenticidad de su fe. Sheen hablaba de Cristo como quien lo conocía íntimamente. Supo conjugar claridad doctrinal y cercanía pastoral, haciendo accesibles las verdades más profundas del Evangelio sin diluir su exigencia.

 

En un contexto que ya mostraba signos de relativismo y secularización, su voz se alzó con serenidad y firmeza para recordar que la Iglesia no está llamada a adaptarse al mundo, sino a iluminarlo con la verdad de Cristo.

 

El secreto de su fecundidad: la Eucaristía

Detrás de su intensa actividad apostólica se encontraba una fuente silenciosa pero constante: la adoración eucarística. Fulton Sheen dedicó diariamente una hora al Santísimo Sacramento, práctica que él mismo consideraba el corazón de su ministerio.

 

Este testimonio adquiere hoy una fuerza particular. En un tiempo en el que la vida espiritual corre el riesgo de diluirse en la actividad, Sheen recuerda que no hay verdadera evangelización sin encuentro personal con Cristo. Como enseña el Magisterio, “la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana” (Lumen Gentium, 11), y en su vida esta verdad se hizo concreta y visible.

 

Un profeta para tiempos de confusión

Sheen fue también un hombre con mirada profética. Denunció con claridad los peligros del materialismo, la pérdida del sentido del pecado y las ideologías que amenazan la dignidad humana. Sus advertencias, lejos de pertenecer solo a su tiempo, resuenan hoy con una sorprendente actualidad.

 

Su pensamiento anticipó crisis que hoy afectan a la familia, a la vida moral y a la fe misma. Frente a ello, insistía en una idea fundamental: la verdad no es enemiga de la caridad, sino su condición. Una Iglesia que ama verdaderamente no puede callar la verdad del Evangelio.

 

El milagro que abrió el camino

El proceso de beatificación avanzó de manera decisiva tras el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión: la inexplicable recuperación del pequeño James Fulton Engstrom, nacido aparentemente sin vida en 2010 en Estados Unidos.

 

Después de un riguroso estudio, un panel de expertos médicos del Vaticano aprobó por unanimidad el carácter extraordinario del hecho. Este signo confirmó, a los ojos de la Iglesia, la fama de santidad que desde hace años rodea la figura de Sheen.

 

Aunque la beatificación estaba inicialmente prevista para 2019, fue suspendida debido a una investigación posterior —ya aclarada—, quedando finalmente todo dispuesto para su celebración en 2026.

 

Un legado que sigue iluminando

Fulton Sheen falleció el 9 de diciembre de 1979, arrodillado en oración ante el Santísimo Sacramento. Su vida, marcada por la entrega total a Cristo, continúa siendo hoy una referencia para sacerdotes, comunicadores y fieles laicos.

 

Su testimonio muestra que la renovación de la Iglesia no comienza por estrategias o estructuras, sino por la santidad. En él se unen de manera ejemplar la fidelidad al Magisterio, la profundidad espiritual y la creatividad evangelizadora.

 

Proyección pastoral: volver a lo esencial

La próxima beatificación de Fulton Sheen no es solo el reconocimiento de una vida ejemplar, sino también un llamado para la Iglesia de hoy.

 

En medio de los desafíos actuales, su figura invita a recuperar tres ejes fundamentales:

 

 

Para nuestra Iglesia diocesana, especialmente en el ámbito de la comunicación pastoral, su ejemplo es una guía luminosa: comunicar no es solo transmitir contenidos, sino transparentar a Cristo con la propia vida.

 

Así, la vida de Fulton Sheen sigue proclamando, con fuerza y esperanza, que la fe no necesita adaptarse para ser escuchada: necesita ser vivida para ser creída.

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