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El clero diocesano se reúne para su formación permanente

Publicado el 06 Mar 2026 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

Semana de Formación Permanente Integral del Clero fortalece la vida espiritual y humana de los sacerdotes

 

Del 2 al 6 de marzo, en la Catedral Jesús, Señor de la Misericordia, se llevó a cabo la Semana de Formación Permanente Integral del Clero, un espacio de encuentro, reflexión y fraternidad presbiteral que reunió a los sacerdotes de la diócesis para renovar su vida espiritual, fortalecer su preparación pastoral y profundizar en diversos aspectos de la historia y la vida sacerdotal.

 

Durante esta semana formativa se desarrollaron diversas conferencias y actividades que buscaron enriquecer la comprensión histórica y espiritual del ministerio sacerdotal. Las jornadas iniciaron con dos días dedicados a la reflexión histórica sobre el conflicto religioso en México.

 

El lunes 2 de marzo, el Dr. Juan Carlos Casas impartió dos conferencias tituladas “Origen y desarrollo histórico del conflicto religioso en México (1926–1929)” y “Los acuerdos entre la Iglesia y el Estado (1929)”, ofreciendo un panorama sobre el contexto que dio origen a la persecución religiosa y los acontecimientos que marcaron profundamente la vida de la Iglesia en el país.

 

Al día siguiente, martes 3 de marzo, el Dr. Antonio Cano Castillo continuó esta reflexión histórica con las ponencias “Antecedentes e interpretación histórica del conflicto cristero” y “Consecuencias de la confrontación entre la Iglesia y el Estado mexicano”, ayudando a los sacerdotes a comprender con mayor profundidad este periodo decisivo para la fe de los católicos en México.

 

La semana incluyó también momentos de convivencia fraterna, como el paseo realizado el miércoles, que permitió a los sacerdotes compartir un tiempo de descanso y cercanía, fortaleciendo los lazos de comunión presbiteral.

 

Posteriormente, el jueves 5 de marzo, el P. Antonio Kuri Breña, del Equipo de Cruces de los Misioneros del Espíritu Santo, ofreció una charla–taller sobre la vida espiritual del sacerdote, inspirada en el Evangelio de san Mateo (Mt 5–6). En este espacio se reflexionó sobre la importancia de cultivar una profunda relación con Dios como fundamento del ministerio pastoral.

 

La semana concluyó el viernes 6 de marzo con la participación de S. E. Mons. Héctor Luis Morales Sánchez, obispo de la diócesis, quien dirigió un mensaje a los sacerdotes animándolos a cuidar de manera equilibrada su vida espiritual, humana e intelectual.

 

En sus palabras, el obispo subrayó la importancia de buscar momentos de encuentro y oración ante el Señor, no como algo accesorio, sino como la fuente misma del ministerio sacerdotal. Asimismo, exhortó a los presbíteros a aprender a descansar física y mentalmente, y a privilegiar el estudio, la preparación personal y la actualización académica, elementos indispensables para un servicio pastoral fecundo.

 

Mons. Héctor Luis también invitó a los sacerdotes a vivir estos tres aspectos —oración, descanso y estudio— de manera equilibrada, recordando que el ministerio no puede reducirse únicamente a la actividad exterior. “Es importante que no seamos sacerdotes sólo hacia afuera —vivir para los demás— pero sin vivir verdaderamente”, señaló, invitando a reconocer con humildad las propias limitaciones.

 

Finalmente, advirtió sobre un riesgo presente en la vida sacerdotal: el miedo a mostrarse verdaderamente humanos. Cuando esto ocurre —explicó— se corre el peligro de querer aparecer como “superhombres”, olvidando que incluso Jesucristo manifestó su gloria a través de la debilidad.

 

Esta semana de formación se convirtió así en una oportunidad para renovar la identidad sacerdotal desde la oración, la reflexión y la fraternidad, recordando que un ministerio fecundo nace siempre de un corazón que permanece unido al Señor.

 

En un tiempo que exige pastores cercanos, sabios y espiritualmente sólidos, esta experiencia formativa recuerda a toda la comunidad diocesana que el cuidado de la vida interior de los sacerdotes es también una riqueza y una esperanza para toda la Iglesia.

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