¿Paz armada o desarme del corazón? El reto de ser artesanos de paz y esperanza
Publicado el 19 Jan 2026 por Pastorales Diocesanas (Comisiones y Dimensiones)
Por Tom Pich.-
VER: El ruido de las armas y el silencio de la indiferencia
Iniciamos el año 2026 en medio de un ambiente mundial y local donde la violencia es el lenguaje por defecto de líderes y ciudadanos comunes. Los medios de comunicación no solo hablan de los conflictos bélicos que ocupan los titulares internacionales, sino de la "micro-violencia" que está presente en nuestras calles, redes sociales y hogares. Es preocupante ver que como sociedad nos hemos acostumbrado a vivir como parte de una convivencia en donde el conflicto y la respuesta violenta se ha normalizado y como consecuencia estamos constantemente a la defensiva en las relaciones humanas, levantando muros invisibles y asumiendo que la seguridad nace del control y no de la confianza.
JUZGAR: La luz del Jubileo y el desarme del corazón
Ante esta realidad, la Iglesia nos invita a una conversión profunda.
El Papa León XIV nos exhorta en su mensaje por la paz de este año a que el fruto del Jubileo de la esperanza vivido en 2026 sea "comenzar en sí mismos ese desarme del corazón, de la mente y de la vida". Para lograr lo ese desarme de corazónn es importante asumir en la práctica que la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la tranquila convivencia que nace de la fraternidad, el bien común y la justicia.
En agosto de 2025 el Papa Francisco, de feliz memoria, señaló a los participantes en la reunión de la Red Internacional de Legisladores Católicos que "la paz proviene de un compromiso duradero con el diálogo mutuo, una búsqueda paciente de la verdad y la voluntad de anteponer el bien genuino de la comunidad al beneficio personal".
En la convivencia del día a día es un hecho que si el corazón está lleno de prejuicios y la mente saturada de "lógicas de enemigo", nuestras acciones nunca serán constructoras de paz.
El principio de la dignidad humana nos exige ver en el otro no una amenaza, sino un hermano con quien compartimos la casa común.
ACTUAR: La paz comienza en el metro cuadrado de nuestro hogar y nuestro ambiente más cercano, en la mesa, en la calle donde vivimos y en el chat de WhatsApp.
+ En la mesa familiar (Escuchar antes de juzgar): Practicar la "dieta de la réplica". Ante un comentario que nos molesta, el compromiso es no responder defensivamente de inmediato. El acto de paz es preguntar: "¿Por qué piensas así?" antes de atacar con nuestra opinión.
+ En la convivencia vecinal: Del "Muro de la Indiferencia" al "Puente del Encuentro". La colonia es el primer peldaño de la paz social. No podemos ser "artesanos de paz" en el mundo si somos "fuente de conflicto" en nuestro edificio o calle.
+ En el tráfico y transporte (Cortesía urbana): El agente de paz cede el paso al peatón o al conductor de otro vehículo intencionalmente. Desarmar la mente aquí significa dejar de ver al otro conductor o peatón como un obstáculo y reconocerlo como una persona que también tiene prisa o problemas.
+ En las redes sociales y el whatsapp (Desarme digital): No compartir noticias falsas (Fake News) u opiniones que generen odio o miedo. Antes de publicar, preguntarse: "¿Esto construye comunidad o levanta un muro?". El compromiso es ser "extintores de incendios" en los comentarios polémicos.
ACTUAR desde nuestros movimientos laicales
Al escribir esta nota pienso también en el papel que debemos jugar quienes colaboramos con la pastoral diocesana desde nuestro compromiso laical. En este sentido debemos asumir que como agentes de pastoral nuestro compromiso es ser sembradores y artesanos de la paz en los círculos eclesiales en donde nos desenvolvemos y en el entorno vecinal que rodea a la parroquia. Aquí dejo algunos puntos que considero claves:
+ El agente de pastoral no solo "está" en la iglesia; es un puente con la sociedad. En otras palabras, es el rostro de la comunidad eclesial ante la comunidad vecinal.
+ Mediación Comunitaria: Como artesanos de paz debemos ser parte de la resolución de conflictos para intervenir en pleitos de vecinos o de barrio. El agente de pastoral debe ser visto como un interlocutor confiable que busca el Bien Común.
+ Pastoral de la Escucha: Cada grupo o asociación de laicos debe ser un espacio en la en donde la gente pueda ir simplemente a ser escuchada sin ser juzgada. Muchos conflictos nacen en la sociedad por falta de escucha, respeto y reconocimiento.
+ Incidencia Política Ciudadana: Como laicos nuestra misión también debe proyectarse más allá de los muros del atrio, participando en los consejos ciudadanos o juntas vecinales. Llevando la voz de la dignidad humana a las decisiones de presupuesto o seguridad, proponiendo soluciones que no sean solo punitivas, sino preventivas y educativas.
+ Aunque tengamos preferencias políticas, en primer lugar debemos tomar partido por la justicia, el bien común, la paz y la dignidad humana, más allá de las opciones ideológico partidistas.
+ Ecología Integral: La paz con la creación es otro fundamento de la paz social; un entorno degradado genera violencia, mientras que un entorno cuidado genera esperanza. En este sentido cada grupo o equipo parroquial debería organizar acciones que ayuden al cuidado de la casa común, traducido en acciones que mejoren el entorno vecinal de la parroquia.